A veces me cuesta percibir los pequeños detalles que diariamente pasan frente a mis ojos... un saludo, un gracias, una simple mirada reflejada en una sonrisa...
Estando lejos, comienzo a valorar todo aquello, y a no entender la inercia con la que a veces hago las cosas, dejando de ser conciente que en uno está el hacer de cada día un momento inolvidable, y de la vida, lo que soñamos que sea... lo lograré algún día?
Y me aferro a personas y situaciones que en circunstancias normales, habría pasado por alto. Porque estoy viendo sonrisas y miradas, y sintiendo abrazos y palabras que antes eran invisibles, y que ahora, se hacen concretas incluso en su inexistencia. Finalmente, los pequeños detalles sólo existen cuando nuestros ojos están dispuestos a verlos, y nuestra alma, a sentirlos.
Gracias por la sonrisa que muchos han logrado hacer nacer de mi tan sincera y profundamente. Gracias por estar presentes a pesar de la distancia.
jueves, 31 de enero de 2008
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