martes, 29 de abril de 2008

4 meses...

Ya llevo cuatro meses en esta ciudad. Cuatro meses que a pesar de haberse pasado muy rápido, han sido los cuatro meses en que más cosas se me han pasado por la cabeza... ideas, proyectos, metas, sueños e ilusiones... cuatro tranquilos pero a la vez, intensos meses...

Hay muchas cosas de esta ciudad que no me gustan. La frialdad de la gente, el individualismo con que viven la vida... Quizás en Santiago también es así, pero con los que continuamente me relaciono, existe siempre una constante preocupación y cariño. No obstante, creo que acá se vive un ritmo de vida más sano. El estrés santiaguino prácticamente no existe, en la micro y en el metro siempre hay un espacio y sin que nadie te pise o empuje... Nada como saber los minutos exactos que faltan para que pase el metro o bus que uno espera... Si bien aquí nadie me pisa, me han llegado miles de portazos en la cara, porque nadie se fija quien está tras ellos. Existe una increíble falta de caballerosidad... que es eso? Los hombres y las mujeres son lo mismo. Todos escupen en la calle, sin importar la edad ni el sexo... y me llama muchísimo la atención cuando la gente se sorprende (gratamente) cuando al atravesar una puerta me quedo afirmándola para que pasen, y que soy capaz de esperar unos segundos para que el que viene no tenga que volverla a abrir... Para mi es sentido común, para ellos, una demostración extrema de preocupación que a veces los descoloca. Estoy absolutamente pendiente de los cumpleaños de mis compañeros (de los que me se, claro) y más de alguna vez me han llegado comentarios como, "siempre tan atenta, gracias!" Me encanta hacer sonreír a la gente, y cuando puedo, llego a clases con algún chocolatito para mis amigos, porque se que vienen de la pega cansados. Una sonrisa me basta para sentirme contenta.

Definitivamente, hay cosas de Chile que no extraño, los tacos, el estrés, el vivir por vivir con muy pocas motivaciones y pasiones. El que en Chile todos traten de cagarse al otro, de sacar el máximos provecho (negativo) de cualquier cosa, de aprovecharse del otro a sus espaldas. Los chilenos tenemos la desconfianza a flor de piel, y acá, no hay mucho de que desconfiar, son bien pavos! jajaja... en general la gente es correcta y eso es un agrado. Sin embargo, lo que más se extraña es el cariño, la acogida, pero por sobre todo, el afecto. Finalmente, sólo somos distintos, y no digo ni mejores ni peores, sólo distintos.

Me quedan muchos meses aquí... muchos meses de disfrutar de una libertad que me encanta. De hacer lo que quiero, cuando quiero y con quien quiero... De sentir que en cada rincón hay algo que descubrir y mucho que aprender.

Es raro todo esto... El año pasado en esta fecha, tenía más o menos claro que este año estaría aquí... Ahora pienso en lo que pasará el próximo y no lo se... seguramente no quiero saberlo... Creo que la vida puede dar muchas vueltas y las posibilidades son miles... Sólo se que sea lo que sea, donde sea y con quien sea, quiero estar feliz... que quiero hacer cualquier cosa que me mantenga motivada como ahora, con una sonrisa que se me note hasta en los ojos, y poder transmitirle al resto, la pasión que los que acá viven, han logrado transmitirme.

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